Mi nombre es Javier y tengo 18 años y el de mi madre es María y tiene 35. Vivimos en un barrio humilde de Barcelona, en un piso de 38 metros cuadrados, solos los dos, ya que mi padre abandonó a mi madre cuando ella se quedó embarazada a los 18. Los últimos meses han sido muy duros, mi madre se quedó sin trabajo, y ahora recientemente sin el paro, y hemos vendido prácticamente todo lo que tenemos en casa, si se le puede llamar casa a un comedor con cocina minúscula, y una habitación pequeña con la única ventana que hay en todo el piso. Yo duermo en el sofá y ella en la habitación en una cama individual.

Mi madre está sumergida en una depresión, ya ni siquiera tiene fuerzas para buscar trabajo, después de tantas negativas. Se pasa el día en casa en bragas y con una camiseta, fumando todo el día si no es que está llorando y yo intento ir al instituto como si no pasara nada, y busco trabajos esporádicos sin demasiado éxito. Sabía que hacía días había tenido una idea, y hace 4 meses me la dijo de la mejor manera posible. Me dijo (resumiendo), que era tal la desesperación que iba a tener que prostituirse, en casa, y que esperaba que lo entendiera.

Después de la conversación que duró como media hora, a mi me hervía la sangre por dentro de la rabia, y la impotencia, pero una vez más disimulé delante de ella, dije que lo entendía y que seguro que sería provisional, e incluso le publiqué el anuncio en varios diarios gratuitos: Mujer de 35 años, sexo tradicional, mamada, masturbación, 30 euros. De 9 de la mañana a 8 de la tarde. Calle…Le tomé las medidas a mi madre y posteriormente ampliamos el anuncio. Mi madre está muy buena, debo reconocerlo. Sus medidas son 97-63-91. Tiene unas tetas muy grandes, son tan grandes que se le separan hacia los lados. Son ligeramente caídas, pero os aseguro que muy apetecibles. Tiene una cintura delgada, y un culo que es sin duda uno de sus fuertes, está duro y muy bien puesto. Mide 1.71, pesa 62 kg y es algo rubita con el pelo por los hombros. De cara es guapita aunque se la ve un poquito destrozada por la vida, por las ojeras, etc.

Al día siguiente no fui al instituto, era un martes, y preferí quedarme por si acaso. Ella me dijo que dejaría la puerta entre abierta, por si había algún problema con algún cliente. A las 9:20 ya llegó el primer cliente, de unos 40 años, y se lo llevó hacia la habitación. Yo oía los gemidos del tío, pero nunca los de mi madre, claro. Ese día vinieron 7 clientes más. La cosa fue mejorando. Enseguida hubo clientes que empezaron a pedir cosas raras. Un día llegó un chico joven, de unos veinte y tantos años, y pidió tener sexo anal con mi madre. (Yo espié un poco por si había algún problema). Mi madre se negó, estaba de pie, mirando por la ventana, (mi madre se los follaba de pie, ellos se la metían por detrás, a lo perro), y entonces él le dijo Vamos putita no me importa pagar más- Sacó 60 euros y se los metió en el escote, (ni para recibir a los clientes se arreglaba, iba siempre con sus braguitas, y sus camiseta, a veces con sostén a veces no).

Mi madre no dijo nada, y entonces él le bajó las braguitas hasta las rodillas, se desnudó de cintura para abajo, luciendo una increíble erección, se la puso en la entrada de su culo y empujó con fuerza -¡¡¡aaaaahhh, ahhhhh, oooohhhhh!!! El chico empezó a gemir como un poseso, y mi madre también bajito, pero debido al dolor que sentía -¡¡¡ahhhhh, ahhhhh, oooohhhhh! Me ha gustado mucho zorrita ¿y a ti?-El tío no duró ni 5 minutos, pero se estuvo otros cinco diciéndole guarradas a mi pobre madre. A partir de ese día el sexo anal se tarifó en 60 euros, aunque no muchos clientes lo pedían.

Otro día fue aún peor, abrí la puerta y eran dos compañeros míos de instituto, riéndose a carcajadas, y algo borrachos. Venimos a por tu madre, jajajajaja, la putita- Yo estuve a 1 segundo de reventarles la cara, pero apareció mi madre corriendo. ¡Tranquilo Javi, tranquilo! Y se los llevó a la habitación. Yo seguía consumiéndome de la rabia, y oí su conversación.

-Nos la queremos follar los dos señora, traemos dinero- -Lo siento, pero no puede ser, que uno espere fuera- -Mire traemos mucho dinero, 300 euros-Entonces ella cerró la puerta de la habitación, (por primera vez), y les dijo que sí. Yo oí toda la sesión de sexo, que duró una hora aproximadamente.

-Ahhhhh. Aahh, oooohhhhh, ahhhhhhhhhhhh, oooohhhhh, Si chúpamela zorrita chúpamela. Mientras se la chupaba a uno de mis ex amigos a cuatro patas, el otro se desnudó y se la metió por detrás – Ahhhhhhhhhhhh, aaaaahhh, que buena que estás puta, joder que gusto, vaya culo, ¡¡Ahhhhhhhhhh!!!

Yo sabía todo lo que pasaba por los comentarios y los sonidos. Uno se corrió en su boca, mientras el otro a los pocos minutos se corrió en su culo, y todo esto sin condones porque habían pagado mucho. Estuvieron un rato descansando, haciéndose un pitillo mientras seguían magreándola y diciéndole cerdadas para volver a ponerse a tono, mientras yo ahora si lo veía de primera mano porque había abierto un poco la puerta. Los tres me miraban, ella arrepentida, y ellos mofándose de mí. Al poco rato uno de ellos volvió a empalmarse, la tumbó sobre el suelo, se puso un condón y se la metió en el coño muy bruscamente. ahhhh, ahhhhh, ahhhhhh, oohhhh, ohhhhhhh, ahhhhhh, si muévete zorra, muévete, ¡quiero volverme a correr! Siguió follándosela un rato, hasta que el otro entró en calor también. Entonces el que se la follaba salió y se estiró en el suelo, diciéndole, Ahora quiero que me folles tú, ¡vamos puta ponte encima y fóllame!-

Ella obedeció, en toda aquella hora ni siquiera abrió la boca, y cuando se lo follaba en el suelo el otro fue por encima, y se la metió en el culo, con poco esfuerzo, (la segunda vez sus pollas eran más pequeñas lógicamente. Así le hicieron un sándwich sexual y siguieron follándosela.

Toca un día, un personaje muy pintoresco. Un hombre muy mayor, de unos 60 años, vestido con traje y corbata, y sombrero de copa. Aparentemente muy simpático. Fueron a la habitación y el hombre pagó 60 euros por follársela analmente. Ella se puso de pie mirando por la ventana como siempre, apoyada en la pared con los brazos y en pompa, con las bragas por las rodillas, y él se bajó los pantalones dejando al aire su impresionante miembro. A su edad tenía una erección envidiable. Y le debería medir unos 22 cm., no exagero.

Se la metió en el culo suavemente, todo muy delicado, y empezó a follársela y a gemir bajito, tardó unos 10 minutos y yo lo vi todo, solía mirar como os he contado por la puerta entre abierta. Pero lo raro fue que ¡me excité muchísimo! Tenía una erección increíble, veía a mi madre allí de pie, como se la follaban, y por primera vez la veía como una mujer, y no como mi madre. Os juro que era la primera vez que me pasaba, e incluso tuve que ir al baño a masturbarme. Yo estaba muy preocupado y avergonzado por lo que me había pasado, pero pensé que era algo normal, que no volvería a pasar.

Pero aquella noche estaba con mi madre en el sofá mirando la tele, (que hacía poco habíamos comprado para distraernos por las noches), y empecé a mirarla de reojo. Allí en paños menores, con sus braguitas, con su camiseta que le transparentaba todo, sus grandes y algo separadas tetas, sus enormes ¡TETAS! Sin sostén. Tuve una erección increíble, intenté no mirar, pero la cosa fue a peor. Le puse una mano en la pierna y empecé a acariciársela, cariñosamente, y ella sin decir ni sospechar nada.

Eso me puso aún más cachondo, y al final empecé a acariciarla más cerca de su entrepierna. Noté que ella se incomodaba, pero seguía sin decir nada. Entonces subí hasta su coño, y comencé a acariciárselo suavemente por encima de sus braguitas. ¡Estaba excitadísimo! Y ella se movía un poco, incómoda, pero creo que tan avergonzada o flipada, que no se atrevía a decir nada. Seguí acariciándola con más frenesí, y empecé a adentrar mi mano por dentro de sus braguitas, entonces ella reaccionó!¡Hijo no!! Yo saqué la mano, pero la excitación no me dejaba razonar, y empecé a acariciarle las tetas, y a meterle mano con las dos manos, me abalancé encima suyo encima del sofá y empecé a sobarla sin parar. Ella se defendió y acabamos en el suelo, yo encima de ella, sin parar de meterle mano. Entonces empecé a bajarle las bragas y ella al final me dio un fuerte empujón y me dijo ¡hijo no! ¡Hablo en serio joder! ¡Quieres follarme? ¡Pues tendrás que pagar como todo el mundo! Después de eso se fue enfadadísima a su habitación y se encerró, y yo me masturbé en medio del comedor.

Al día siguiente ni nos hablamos, pero llegó el lunes. Me desperté muy temprano y me fui al puerto a descargar cajas. Tuve suerte y me pillaron unas horas, y al final de la mañana me gané 100 euros. Comí fuera de casa y regresé sobre las 5 de la tarde. Cuando entré estaba con un cliente, me asomé a la habitación. Era un cliente normal, ella de pie de espaldas a él y él follándole el coño a lo perro. Cuando terminó él se fue y ella se quedó mirando por la ventana Entonces me acerqué a ella y me puse detrás suyo, ya estaba muy excitado de ver la escena anterior, saqué el dinero y se lo puse en el marco de la ventana. Toma mamá 60 euros por darte por detrás, y 40 por no usar preservativo, gusta, me gusta, muévete, aaaahhhhh.

Ella no se movía nada, solo se ponía de puntillas un poco para que estuviera más cómodo, y al final, la agarré fuertemente por las caderas, y me corrí echándole toda la leche dentro de su culo. Tuve un orgasmo indescriptible, me quedé hecho polvo después de aquello.

Entonces me aparté un poco, le subí las braguitas y le di las gracias por aquel polvo. Desde entonces casi ni nos hablamos, solo lo imprescindible, y yo he pagado hasta 5 veces más para follármela. Me he corrido en su cara, me la ha chupado, le he hecho de todo. He perdido prácticamente a mi madre, y aunque me da lástima a veces, me doy cuenta que he ganado la mejor puta. Además he superado del todo verla con otros tíos, de hecho a veces me la machaco viendo el espectáculo.

Aunque nos hablamos muy poco, lentamente nuestra relación mejora, y espero algún día tener la misma relación que tenía antes con ella, pero con sexo, y que en vez de mi puta sea mi amante…

Por favor mandarme cualquier comentario aquí, espero que os haya gustado, y que también os excite mi madre, gracias.

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