Mi nombre es Silvia y el de mi prima Vero, nuestro físico era normal, un lindo rostro y si bien no éramos demasiado altas, teníamos nuestra atractiva figura. Ella era rubia yo morocha. Siempre sentí atracción por mi prima, por ser mayor que yo, y por su personalidad, fuimos muy compinches en todo, en esa época yo tendría unos 16 años y ella 18 íbamos al mismo colegio aunque a diferente año, nuestras madres eran hermanas, y vivíamos en un barrio a pocas cuadras de distancia.

Por lo general a ella le permitían salir más que a mí, por ser mayor, a pesar de ello siempre venia a casa y convencía a mi madre para que pudiéramos hacerlo. Con los novios no se que le ocurría pero no le duraban demasiado tiempo, yo tenia uno pero era medio infantil, jamás tuve sexo ni con el, ni con nadie, a acepción de besos y alguna caricia intima.

Creo que volcaba más mis sentimientos hacia mi prima que a mi novio en potencia.
Un día hablando con Vero, me pregunto si tenia relaciones con Tony, (ese era el nombre de mi novio), le comente que no,

-Por… me pregunta
-No se, es como si tuviera un poco de rechazo a hacerlo con el.
-No te atrae?
-Lo noto muy infantil, quisiera que el que me desvirgara, me haga oír campanitas -mi prima se echo a reír
-Es la verdad, Vero -le digo

Me dio un beso muy cerca de los labios, no se que paso, pero tuve una extraña sensación, a pesar que siempre lo hacíamos este tenia algo especial. No le di demasiada importancia

Todos los domingos solíamos ir a la piscina del club, después de pasar casi todo el día con amigos y mi novio, decidimos irnos. Vero me acompaño a los vestuarios. Después de ducharnos, fuimos a los camerinos a vestirnos, en muchas oportunidades hemos estado desnudas juntas, pero en ese momento al verla así, me turbo ver su hermoso y bien desarrollado cuerpo, a tal punto que capto mi expresión, por que me pregunto si me ocurría algo.

-No, nada -le dije, sin dar mayor importancia.

En un momento toco mis senos, haciendo un círculo con su dedo por mi pezón, que empezó a erguirse, mirándome a los ojos en una manera pecaminosa, a la vez que comentaba que estaban muy lindas mis tetitas. Inmediatamente sentí como se humedecía mi vagina y se me erizo todo el cuerpo. Salí desconcertada de los vestuarios

Esa noche en la cama, me venia a la memoria el cuerpo desnudo de Vero, y su toque en mi pezón, que me había excitado de sobremanera. Me empecé a hacer fantasías con ella, estaba perturbada con esos pensamientos: Trataba de olvidar lo ocurrido y sacar de mi mente esos pensamientos maliciosos. Por suerte me dormí.

Al otro día, lo llame a Tony para salir y olvidar lo de Vero. Salimos, pero le empecé a discutir por pavadas, nos peleamos y regrese a casa. Estaba nerviosa, no comprendía (o no quería) que me estaba sucediendo.

Paso el día, me fui temprano a la cama, mis pensamientos empezaron a fantasear con mi prima, las dos desnudas revolcándonos en la cama besándonos por todas las partes del cuerpo, me excite de tal manera que empecé a tocarme mi clítoris y refregar mis tetas, hasta tener un orgasmo. Eso me apaciguo un poco. No sabia que hacer, si comentar con mi prima, esperar un tiempo a ver si se me iba esa obsesión. Opte por alejarme temporalmente, pero no era muy factible, venia a casa seguido, y mucha excusas no iba a poder inventar.

Logre una semana, sin verla pero, eso no podía ser eterno, decidí ir a su casa y contarle lo que me ocurría, por ahí encontrábamos alguna solución. Así sin pensarlo mucho mas me dirigí a su casa, lamentablemente no había nadie, regresaba a la mía, cuando la veo acercarse. Me da un beso, me pregunta que me ocurría, que hacia mucho que no me veía. Con evasivas le di una entupida respuesta

-Dale -me dice- Despáchate, algo te pasa?
-Bueno esta bien, vamos algún lado y te explico.

Fuimos a un bar cercano, nos sentamos. Mientras venia a traernos el mozo el pedido, hablamos de cualquier cosa, era tan mi nerviosismo que no sabia por donde comenzar.
Una vez que nos sirvieron las bebidas, empecé a decir

-Vero, se que me quieres y es reciproco, pero desde hace unos días, me pasa algo muy extraño, me cuesta mucho explicarlo, no deseo que lo tomes a mal o te enojes conmigo
-Tan grave es?
-No se, depende de cómo se vea.
-Larga el rollo, que me tienes en ascuas
-Esta bien, me atraes y me excitas- le dije sin demasiado preámbulo
-Queee ¡¡¡¡¡
-Lo que oíste – y le explique lo que me había estado sucediendo en esos últimos días -me miraba, como si lo que le decía, le atrajera.
-Y que quieres hacer, probar? -me decía mientras me tomaba la mano

Me estremeció su contacto y me sorprendió su respuesta. Me pidió que la acompañara al baño del lugar. Al entrar me beso apasionadamente, mientras sus manos levantaron mi corta falda para comenzar a rozar con sus dedos mi vulva a través de mi tanguita, fui abriendo completamente las piernas para permitir que sus dedos siguieran jugueteando sobre la suave tela que cubría mi vagina, se fue introduciendo entre la vagina dejando al descubierto sus labios que ya comenzaban a humedecerse. Sentía como cada vez mas se humedecía mi sexo. Mientras seguía tocando mi vagina, desabroche su blusa dejando al descubierto sus pechos, que a través de su sostén se percibía los pezones endurecidos,

Poco duro nuestra encuentro, por que oímos que alguien ingresaba al baño. Apresuradamente acomodamos nuestras vestiduras, para salir del lugar rápidamente. Estaba excitadísima por lo ocurrido, y mi prima supongo que también. Decidimos que si lo repetíamos, que fuese en un lugar seguro y tranquilo, que seria mejor esperar la oportunidad.

Continuamos con el tema un rato mas, nos despedimos con unos calidos besos en los labios, Regrese a casa sin poder quitar de mi pensamiento a mi prima, mi excitación continuaba así que, apenas llegue a mi habitación me desnude y me masturbe hasta llegar a un orgasmo, mientras recordaba nuestro breve encuentro.

Pasaron un par de días, cuando me llama Vero, para decirme que sus padres se iban unos días de viaje, si quería acompañarla durante la noche, le di un si inmediato. Esa noche estaba en su casa. Apenas nos vimos nos besamos apasionadamente, sin llegar mas allá. Cenamos, miramos televisión, recordamos viejas anécdotas de nuestra infancia, todo muy natural. Realmente me sentía un poco nerviosa y expectante a lo que podría acontecer.

Llego la hora de acostarnos, Vero como todas las noches se duchaba, mientras lo hacia me pide que le acerque la crema para el cabello, yo estaba en ropa interior, tome lo que me pidió y me acerque a la ducha, sin imaginarme lo que sucedería. Me tomo de la cintura bruscamente y me introduzco en la ducha, tomo mis manos, me las coloco sobre la cabeza, apoyada contra la pared, mientras con la otra me arranco las prendas, su boca se prendió a la mía con pasión desenfrenada, mientras me introducía su lengua en mi boca, su mano libre no paraba de tocarme, apretaba mis pezones erguidos.

Me excitaba enormemente la forma violenta en que accionaba, sentía que me violaba, que se hacia dueña de mi cuerpo, jamás había experimentado algo similar. Su boca insaciable besaba todo mi cuerpo, para detenerse en mis pezones ya erguidos, succionándolos con vehemencia e intensidad.

La sorpresa me había paralizado, mi respiración se entrecortaba, disfrutaba lo que me estaba haciendo, mientras nos besábamos nuestra manos se cruzaron para ir a nuestras rajas, la ventaja es que sabíamos bien donde tocarnos. Fue un orgasmo rápido, pero no tardo en llegar un segundo, a esa altura desfallecimos unos instantes, nos quedamos abrazados, mientras el agua mojaba nuestros desnudos cuerpos caídos en el piso de la ducha. Salimos, nos secamos y nos dirigimos a la cama. Todo se desencadeno tan rápido, que no podía coordinaba mis pensamientos, realmente fue algo bestial, jamás me hubiese imaginado que fuese tan excitante.

Me volqué en la cama, Vero se acerco y su mano acaricio mi rostro, su mirada tierna, me envolvió, nos mirábamos como dos enamoradas, sus dedos recorrían mi desnudo cuerpo, De un momento de desenfreno pasamos a una parsimonia total, apoyo su rostro sobre mi pecho, mientras me lo besaba, era todo tan tierno, estaba alucinada por lo que nos pasaba, no había palabras, sus manos decían todo. Disfrutamos ese momento de placer y de sentimiento que nos aportábamos. Lo importante era estar ahí juntas, solas, desnudas y totalmente libres. Así permanecimos, acariciándonos, sin demasiada prisa, como si se hubiese detenido el tiempo. A pesar de haber cenado, la actividad sexual nos dio apetito, nos colocamos los camisones y fuimos a preparar algo, para comer. Mientras lo hacíamos mi prima me dice.

-Querida Silvia, hacia tiempo que te tenía ganas, no me preguntes por que, te deseaba. El día que me comentases tu problema, me vino el alma al cuerpo, te hubiera agarrado en ese instante y tirarte sobre la mesa del bar, lo mismo cuando estábamos en las duchas, eso viene de mas atrás, pero temía de que me rechazaras, siempre trate de disimularlo. -la confesión de Vero, me impacto, no me imaginaba para nada, me levante de la mesa la abrace y la bese.
-A mi me encanto la forma arrebatadora, que me tratases en la ducha, fue alucinante..

Así continuamos, contándonos nuestras vivencias. Regresamos a la cama, me tire mirando hacia arriba, Vero estaba en el baño, a su salida desde la puerta me miraba, notaba sus curvas a través de la transparencia de su camisón, se acerco y empezó a sacarme mi única prenda, eso era algo que me hechizaba. El suave contacto de su mano sobre mi cuerpo me estremecía Estaba desnuda y a su libre albedrío, era algo que nunca había sentido.

-Quédate quieta, déjate llevar, te voy a hacer gozar como nunca lo has soñado.

Me dice, esas palabras hicieron que me empezara a mojar, sentía como una tensión por todo mi cuerpo. Empezó con juego de caricias por mi rostro, bajando hacia mis hombros y a mis pechos, continuo a mi abdomen, pasando por mis muslos hasta llegar a los pies. Subió lentamente al llegar a las rodillas me hizo abrir las piernas, ese roce, me hacia humedecer cada vez mas. Siguió, todo era muy placentero, metió sus dedos suavemente en mi raja, a la vez que me besaba los pechos, Cuando empezó a succionar los pezones, pegue un grito, tuve un orgasmo, siguió sin parar, su boca bajaba, mientras me lamía ávidamente, hasta llegar a la puerta de mi vagina, su lengua esgrimía puntazos a mi clítoris, me retorcía de placer, no soporte mas mi segundo orgasmo llego. Vero también lo tuvo, se excitaba de sobremanera al verme gozar, tome su cara con mis manos, la levante y bese sus labios húmedos por mis líquidos vaginales. Después de retomar energías, me comenta

-Prima, realmente eres deliciosa, te chuparía hasta matarte de placer -me reí, al oír decir eso.

Nos dormitamos un rato, no se a que hora me desperté, vi a Vero con su camisón por la cintura y su sexo al descubierto, con las piernas abiertas, dormida profundamente, estaba tentadora. Salí de la cama despacio me arrodille a su lado, abrí suavemente sus piernas, mi lengua empezó a lamer su concha, nunca lo había practicado, me excitaba, sentir como poco a poco se iba humedeciendo. Empecé a percibir como el flujo emanaba de su raja, seguí haciéndolo, en eso Vero se empezó a despertar, permaneció quieta disfrutando, en un momento me dice que me suba. Lo hago colocando mi sexo en su cara, éramos dos gatas calientes. Mi lengua lamía sus labios vaginales, húmedos por su delicioso jugo que no cesaba de fluir, mientras que la de Vero, hacia lo mismo en mí. Era algo alucinante.

Seguimos en una forma alocada y sin freno hasta llegar a un descomunal orgasmo. Quedamos tendidas, nos acomodamos, le quite su camisón, me encantaba sentir su calida piel en contacto con la mía. Desnudas y abrazadas nos dormimos, hora después Vero me estaba lamiendo mi raja, esto se continúo repitiendo, en el transcurso de la noche…

El teléfono nos despertó, era mi madre, si iríamos a comer a su casa, ya era mediodía. La continua acción de la noche nos había agotado. Después de almorzar salimos, a pasear, nos besamos descaradamente en la calle, estábamos muy felices de lo ocurrido. Prontamente regresamos a la casa de Vero, el sexo nos llamaba, apenas pasamos la puerta volaron nuestras prendas, y tuvimos otro ardiente encuentro. Después de esa ardua sección, mi prima me dice

-Esta noche vas a tener una agradable sorpresa

No quiso decir mas nada, la curiosidad me carcomía. Nos vestimos, y fuimos a cenar muy temprano, nos quedamos a mirar tele, el rostro de Vero estaba encendido, en un momento se fue, regreso con algo en la mano no preste atención que era. Sus labios se apoyaron en mi cuello para besarlos, el leve contacto de mi prima me excitaba, me saco mi camisola, pronto volaron mis bragas, estaba totalmente desnuda, me giro en el sillón y quede boca abajo, su mano se desplazaba por mi espalda hasta llegar a mis glúteos, puso mi dedo en mi boca, y una vez húmedo me lo introduzco en mi ano, era muy placentero y excitante así siguió, en un saca y pone, que no seso hasta que me produzco un excepcional orgasmo.

Me giro nuevamente quedando boca arriba, levanto mi culo con un almohadón, para elevar mi vagina y su lengua empezó a meterse en mis dos orificios, no se el tiempo que estuvo, pero me hizo correr dos veces mas, estaba exhausta, pero Vero continuaba, le pedí que paraba que no daba mas. Se detuvo un instante, en cuanto vio que me restablecía un poco, continuo , su lengua no paraba, eran como filosas agujas que al entrar al contacto con mis cavidades mas sensibles me estremecían de placer… En un momento sentí algo duro en la puerta de mi raja, levante la cabeza para ver que era
Que podía ser? Era un consolador. Me quede un poco sorprendida, pero curiosa en lo que ese aparato en manos de Vero, me podría proporcionar. Se me acerco Vero, y mientras me acaricia, me dice

-Tranquila primita, se que eres virgen, no te voy a forzar a introducírtelo, posiblemente prefieras que te desvirgue una pija de verdad, o no Pero tratare de hacerte oír las campanitas -me reí de su ocurrencia, tome su mano y la lleve con el consolador a mi vagina, mientras le decía
-Nadie mejor que vos tendrá ese honor, pero se dulce y suave.
-Gracias primita, jamás te olvidaras de este día, te quiero

Sus palabras y la forma que me trataba, disminuyo el temor que tenía. Me beso en los labios y empezó a introducirlo, sentí un pequeño dolor, y me contraje.

-Te dolió, quieres que pare-? dice Vero
-No, continua – le digo

Gracias al flujo que proveía de mi vagina, lubrico muy bien el aparato, entrando en su totalidad, el vaivén del artefacto, sumado al vibrador que encendió Vero, se convirtió en un fabuloso goce, el aparato rozaba las paredes de mi vulva, haciéndome sentir una sensación fabulosa. Mi espalda se arqueaba, mi cuerpo parecía recibir cargas eléctricas, gritaba de placer ante la llegada de un inmemorable orgasmo junto con el de mi prima.
A pesar de mi cansancio, le pedí que siguiera, al llegar este último orgasmo, me sentí desfallecer, apenas sentía los besos de Vero, que recorrían todo mi cuerpo. La abrace y nos dormimos, en el sillón.

Esos días con mi prima, fueron inolvidables, perdí la cuenta de las veces que lo hicimos. Nuestra relación continúo por un largo tiempo, actualmente a pesar de haberme casado, lo repetimos esporádicamente.

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